Cine | Entrevista a Paula de Luque, directora de ESCRITOR

En 1956, Rodolfo Walsh era un joven escritor que todavía buscaba su lugar en la literatura. Todo cambió cuando comenzó a investigar los fusilamientos clandestinos ocurridos durante ese año, una investigación que daría origen a Operación Masacre, una de las obras fundamentales del periodismo argentino.

En ESCRITOR, la directora Paula de Luque recupera ese momento decisivo de su vida y propone una mirada que va más allá de los acontecimientos históricos. Con Diego Cremonesi en el papel de Walsh y Vera Spinetta como Enriqueta Muñiz, la película combina el suspenso de una investigación policial con los vínculos personales, los conflictos y las contradicciones de sus protagonistas.

Tras su recorrido por festivales internacionales y los reconocimientos obtenidos en Trieste, la cineasta conversó con Greatcinefila sobre el origen del proyecto, los desafíos de llevar a la pantalla a un personaje histórico y el lugar que ocupan la ficción, el amor y la búsqueda de la verdad en una historia que mantiene su vínculo con el presente.






por Mariana Parodi

- ESCRITOR nos acerca a Rodolfo Walsh en 1956, en un momento clave de su vida, cuando comienza a investigar una masacre que marcaría su historia. ¿Qué fue lo que te impulsó a contar esta etapa de su vida y qué encontraste en ella que te resultó especialmente cinematográfico?

- Lo que me resultó cinematográfico y potente, con una dimensión poética, fue contar la transformación de un hombre que empieza buscando una historia que lo consagre como escritor y termina encontrándola casi sin proponérselo.                                                                                                         

 En ese momento, Walsh estaba luchando con una novela que no conseguía escribir. Cuando le cuentan lo sucedido, cree descubrir ahí una historia interesante para contar. Pero, a medida que avanza la investigación, se va involucrando cada vez más.                                                                                     

Esa historia termina convirtiéndose en su gran obra, la que lo lleva a la inmortalidad, pero también a la muerte. Esa dimensión poética y cinematográfica es, a mi entender, lo que me impulsó a hacer esta película.


- La película propone conocer a Walsh no solo como escritor y periodista, sino también como un hombre joven, con dudas, deseos y contradicciones. ¿Cómo fue construir esa dimensión más íntima de un personaje histórico tan significativo?

- Lo cierto es que la ficción tiene sus reglas y, personalmente, como autora cinematográfica, me interesa mucho cómo se articulan el universo público y el universo de lo privado. 

 En este caso, un hombre que está buscando una idea para una novela termina involucrándoseen  los hechos reales que investiga y, a su vez, esos hechos terminan influyéndolo a él.     
                                  
 Es en esa interacción entre lo público y lo privado donde aparece el personaje y, me parece, la razón de ser de la película.


- Enriqueta Muñiz ocupa un lugar fundamental en esta historia, tanto en la investigación como en el vínculo afectivo con Walsh. ¿Qué te interesaba contar sobre ella y sobre la relación que construyen?

- ESCRITOR trata sobre el proceso de escritura de una gran novela: Operación Masacre, de Rodolfo Walsh. En una de sus ediciones encontré una dedicatoria a Enriqueta Muñiz en la que Walsh escribe: «Desde el principio está conmigo una muchacha que es periodista, se llama Enriqueta Muñiz, se juega entera. Es difícil hacerle justicia en unas pocas líneas. Simplemente quiero decir que si en algún lugar de este libro escribo “hice”, “fui”, “descubrí”, debe entenderse “hicimos”, “fuimos”, “descubrimos”». 

 A partir de esa premisa construí el relato. Cuando uno está con otra persona en una aventura donde pone en riesgo la vida y pone en juego su propia vida privada, ahí forcé un poquito la narración.

 Después, unos años más tarde, Enriqueta Muñiz falleció y sus sobrinos, que son sus deudos, publicaron un libro llamado Historia de una Investigación, donde ella también deja entrever una cierta historia de amor. 
                                                                                                                                              
 Finalmente, la película es la historia de un escritor que investiga y de la historia de amor con una con una colega. Eso es bastante universal: allí donde está el riesgo, está el amor para contrarrestarlo; allí donde hay tanta muerte, aparece la pulsión de vida. Esto es lo que a mí me interesó.

- La película combina elementos del thriller político con una historia de amor y acontecimientos de la historia argentina. ¿Cómo trabajaste esa combinación de géneros y qué posibilidades narrativas te ofrecía?

- Es muy interesante tu pregunta porque, en realidad, das en la tecla. Lo cierto es que tratamos de pensar que lo que vemos es una película, ¿no? Pero lo que vemos es lo que ve el personaje principal mientras escribe.                                                                                                                                             

 Entonces, tratamos de encontrarle un estilo de policial, que es lo que él escribía. Walsh empieza con la idea de escribir un gran policial, con una investigación, la pregunta de quién es el asesino y todos los condimentos del género.                                                                                                                             

 La película se va tiñendo de la mirada del protagonista y hay un momento en el que están verdaderamente amalgamadas la mirada del narrador omnisciente, es decir, la mía y la mirada del protagonista.  

 En esa interrelación, lo que él va escribiendo tiene, por un lado, una dimensión subjetiva, porque es lo que a él le parece y va construyendo a partir de todo lo que investiga. Pero, por otro lado, finalmente eso termina en un libro que construye un relato y cierta verdad sobre los acontecimientos. Porque, cuando pasa el tiempo y la gente estudia ese período, Operación Masacre finalmente es un libro de referencia.



- Al trabajar con hechos y personajes reales, ¿cómo encontrás el equilibrio entre la investigación histórica, los acontecimientos documentados y las libertades propias de la ficción?

- Cuando trabajo con personajes históricos, estoy muy atenta a no construir una versión gruesa, con subrayados excesivos o una especie de maqueta del personaje. No quiero hacer una caricatura, sino llenarlo de cuestiones humanas, porque esa es una de las reglas de la ficción y del modo de construir personajes.

 Quienes nos dedicamos a escribir buscamos hacer eso con nuestros personajes: volverlos queribles, cercanos, como si fueran cualquiera de nosotros. Se trata de traer aquel pasado al presente y no saber cómo termina. Porque cuando uno habla de un personaje histórico, el público generalmente sabe cómo terminó su historia, pero el personaje no sabe qué le va a suceder.

 Estoy bastante atenta a eso. Relato hechos policiales, pero no los cuento en pasado, como algo que ya sucedió, sino en presente: como algo que está ocurriendo aquí y ahora. Ninguno de los personajes sabe qué va a pasar después y esa incertidumbre les imprime mucha verdad.

 Además, Leonardo Favio me enseñó que cuanto más ficción, más verosimilitud. Lo verosímil en la ficción responde a las reglas de la propia ficción. Si uno se aferra completamente a la verdad,
mejor hacer un documental o hacer una investigación periodística. Porque sino, no se puede lograr esto que te decía: acercar el personaje a los espectadores.


- A lo largo de tu carrera abordaste distintas figuras y momentos de la historia argentina, como en Juan y Eva. ¿Qué desafíos encontraste en ESCRITOR y de qué manera dialoga esta película con tu recorrido como directora?

- Juan y Eva la hice hace mucho, pero es cierto que a mí me interesa, como te decía en una pregunta anterior, el universo de lo público y el universo de lo privado.                                                             

 Ahora con tantas redes y tanta simulación, esto se ve de otra manera. En ese momento no había
redes sociales, pero existe una especie de personaje público y, después, ese mismo personaje puertas para adentro, en su hogar, con sus conflictos y sus dilemas profundamente humanos.
 
 Eso a mí me interesa. Creo que por eso me meto con personajes a los que les encuentro una dimensión
histórica, poética y cinematográfica. No porque quiera hacer una lista, sino porque hay algo que tiene que ver con eso: con historias muy mínimas que después estallan en el universo de lo público y se convierten en referentes para muchísima gente.                                                                                         

 En el caso de Juan y Eva, referentes políticos; en el caso de Rodolfo Walsh, el referente del periodismo, sin dudas, sobre todo en este momento, donde el periodismo de todos los colores está siendo vapuleado y, a mi entender, es muy injusto.

- La película tuvo un recorrido por festivales internacionales y recibió los premios a Mejor Película y Mejor Banda Sonora en el Festival Internacional Ibero Latinoamericano de Trieste. ¿Qué significa para vos que una historia tan vinculada con nuestra identidad y nuestra memoria encuentre también una recepción fuera de la Argentina?

- Sí, la película ganó el premio a Mejor Película en Trieste, tiene varios premios y también participó en algunos festivales que no son competitivos, pero que son muestras de muchísimo prestigio, como Chicago y otros.                                                                                                                                         

 Me llena de orgullo llevar una historia nuestra, argentina, llena de nuestra identidad, a otras latitudes, pero también decir que esta película es universal por todo esto que estamos conversando: por esta cuestión del hombre y la relación con su propia obra, un escritor que escribe y que eso que escribe lo cambia.                                                                                                                                                       

Yo, además de hacer cine, escribo. No escribo obras maestras, por supuesto, escribo novelas, pero es cierto que la escritura no solamente produce algo en el lector, sino también en quien la escribe.           

 Por eso la película también se llama ESCRITOR. Walsh tiene un escrito fantástico que se llama El violento oficio de escribir. Uno crea mundos escribiendo, ¿no? Y si con esos mundos uno se interrelaciona con estos hechos y acontecimientos tremendos que fueron los fusilamientos del 56... Bueno, no quiero espoilear, pero esos hechos están en la película.


- ¿Qué te gustaría que el público descubriera sobre Rodolfo Walsh a través de ESCRITOR y qué preguntas esperás que permanezcan después de ver la película?

- Bueno, me gusta mucho tu pregunta porque me preguntás qué me gustaría que le pasara al público, qué preguntas me gustaría que se hiciera. Y esa es exactamente la respuesta: me gustaría que el público tuviera preguntas.                                                                                                                                 

 Porque cuando uno aborda personajes históricos, las películas suelen contárselo todo al público. Y, la verdad, hoy todo está en internet, todo está en Wikipedia. Lo que yo intento con esta película es justamente formular preguntas. Así que todas son bienvenidas.                                                           

 Espero que el público pueda conocer una parte de nuestra historia y que también despierte su curiosidad por todo lo que la película no cuenta, porque tampoco se puede contar todo. Pero, sobre todo, me interesa poner el foco en la tarea del periodismo, en la búsqueda de la verdad y en el personaje, no para sacralizarlo, sino porque también creo que tiene un fuerte anclaje con el presente.

Comentarios

  1. UN REPORTAJE EXCELENTE Y NECESARIO EN ESTOS MOMENTOS DE LA HISTORIA ARGENTINA!
    ¡GRACIAS GREATCINEFILA!!
    ¡FELICITACIONES a la DIRECTORA PAULA DE LUQUE!!❤️

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