Teatro | Reseña de Noche de fiesta
Un hijo vencido, sin salida.
por Gustavo Noriega
NOCHE DE FIESTA, dirigida por Nicolás Dominici se centra en Alberto (encarnado por Lisandro Fiks, con impecable naturalismo): un muchacho bajo el poder de su madre, tan rígida como tóxica. La obra comienza cuando él se prepara para salir a un festejo nocturno que podría darle unas horas de diversión y autonomía, pero que lo lleva a un atolladero que lo arrinconará entre la violencia y la zozobra.
El texto de Harold Pinter se representa por primera vez en nuestro país, a pesar de haber sido escrito hace más de seis décadas, y puede caracterizarse como una comedia de amenaza, en la que, debajo de recursos jocosos, subyace algo escalofriante, asociado a lo ominosas que pueden tornarse las relaciones humanas.
La madre (Graciela Neugovsen, excelente en el rol), que usa a su hijo como partenaire para el juego de cartas, le insufla culpa permanentemente, no solo con lo que dice, sino también con la cadencia y el timbre de su voz -de víctima irredenta- que, aunque pueda sonar dulce, conlleva una resonancia intimidatoria. Todo el tiempo elucubra ideas sobre lo que hace o deja de hacer su hijo, con preguntas que responde ella misma, hablando por los dos. Le demanda afecto -no solo implícitamente, sino que también lo pone en palabras-, obturando toda posibilidad de establecer un vínculo sano. Es la viuda que comparará a su hijo con el difunto marido para someterlo bajo su sombra.
El hijo no puede decir adónde sale ni demostrar que puede pasarla bien sin ella, porque siente culpa. La madre lo sobreprotege y está constantemente encima de él, pendiente de la comida, de su ropa… Y él, sin darse cuenta, también le da lugar.
Los compañeros de oficina, que saben de la relación de Alberto con su mamá, le preguntan de manera capciosa por ella y él, que percibe un interés fingido, se pone a la defensiva. Los amigos se dividen entre quien le hace bullying, midiéndolo en cuanto a sus temores (Patricio Schwartz) y el otro que se apiada de él (Maximiliano Zago), creando momentos de mucho dinamismo y coherencia.
Los diálogos con intenciones de acoso al protagonista provocan risa en la platea, tanto como un silencio total cuando asoma la violencia, ya sea en la casa materna o en el domicilio de la refinada prostituta (excepcional Denis Rego), que repite los rasgos de control ya mencionados, ahogándolo tanto como la mamá.
El sonido incidental potencia el drama insinuando la fatalidad, mientras que, cuando se sincroniza con la iluminación, logra creativos efectos (ambos rubros a cargo de Fran Canela).
La puesta funciona como un film de época, con una pátina lúgubre, de vida triste y asfixiante, que tiene un descanso en los ecos de la música bailable que llega desde el salón de la fiesta.
Una salida muy recomendable.
📅 Todos los domingos — 17 hs
📍 @almagna.teatro — Guardia Vieja 3783
🎟️ Entradas: www.alternativateatral.com.ar
Dramaturgia: Harold Pinter
Dirección: @dominicinicolasdario
Actúan:
@lisandrofiks
@graneugovsen
@schwartzpatricio
@maximilianozago
@regodenu
Prensa: @octaviacomunicacion


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