Cine | Reseña de Street Fighter

Dirección: Kitao Sakurai. Guion: T. J. Fixman y Kitao Sakurai, basada en la saga de videojuegos de Capcom. Reparto: Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang, Jason Momoa, David Dastmalchian, 50 Cent y Cody Rhodes. Duración: 119 minutos. Origen: Estados Unidos. Distribuidora: Paramount Pictures. Clasificación: Apta para mayores de 13 años. 




por Erik Mukowoz



El mundo de los videojuegos está teniendo un revival excepcional en el cine, desde producciones de bajo presupuesto hasta grandes estudios reconocidos en todo el mundo que toman la responsabilidad de trasladar un formato complicado a la pantalla grande, en películas de una hora y veinte o más.

Esta vez, el turno le tocó a Paramount con Street Fighter (2026), una adaptación live action que muchos estuvieron esperando tras el desastre que fue la primera adaptación de 1994, Street Fighter: La Última Batalla, interpretada por Jean-Claude Van Damme y Raúl Juliá.

En el camino, la franquicia también tuvo un interesante resurgimiento con las película de estilo anime como Street Fighter II: The Animated Movie (1994) y Street Fighter Alpha (2000), sin ignorar los extraños experimentos en la animación estadounidense, como lo fue Street Fighter: La Serie Animada (1995), ni el caos argumental de otra adaptación live action: Street Fighter: La leyenda de Chun-Li (2009). 

Tuvo que pasar mucho tiempo para que alguien volviera a ver el potencial de una franquicia tan importante, cuyos videojuegos continúan expandiendo su historia y desarrolando sus personajes.

En un principio, el proyecto iba a estar bajo la dirección de los hermanos Danny y Michael Philippou (Talk to Me, 2022). La elección resultaba interesando, especialmente si se tienen en cuenta sus viejos videos de YouTube, en los que utilizaban personajes del videojuego en sketches de comedia paródica, cargados de acción, coreografías y efectos visuales prácticos. 

Tras la salida de los hermanos del proyecto, la película quedó en una especie de pausa hasta que apareció el nombre de Kitao Sakurai. Con pocas películas en su haber y muchas series, el director cuenta entre sus proyectos más destacados con Twisted Metal (2023) y The Eric Andre Show (2012).

Que su limitada filmografía no asuste a los fanáticos: Sakurai demuestra tener oficio y saber cómo  llevar a la pantalla la magia del videojuego.

Ken Masters (Noah Centineo) y Ryu (Andrew Koji) son el eje central de la historia. Lejos queda esa historia de terrorismo y dictaduras que nos trajo la versión de 1994. Aquí tenemos a dos protagonistas, muy diferentes entre sí, pero el motor del argumento está centrado en su vínculo y el trabajo en equipo. Ambos se complementan y esa dinámica hace que la experiencia resulte interesante. 



Otros personajes, como Chun-Li (Callina Liang) y Bison (David Dastmalchian), funcionan como disparador del conflicto, mientras que el resto del elenco permite desplegar el enorme repertorio de personajes de la franquicia. Cada uno tiene su momento para brillar y lo hacen de forma excepcional.

En cuanto a lo visual, la película es excelente: la paleta de colores, la iluminación y la dirección de Sakurai hacen un combo visual perfecto que vuelve imposible desviar la vista.

Otro aspecto que también merece destacarse es la manera en que se representan los combates y las habilidades de cada personaje. 

Street Fighter no solo es una franquicia reconocida por sus protagonistas, sino también por sus movimientos especiales. Trasladar estos elementos al cine representa un desafío, ya que deben conservar su esencia sin perder credibilidad ni resultar ridículos en el contexto de una película. Las coreografías logran transmitir la espectacularidad característica del videojuego, permitiendo que cada enfrentamiento resulte impactante y que los personajes se distingan fácilmente.

El vestuario respeta de forma fiel a los personajes originales. La música recurre mucho a temas existentes en los años 90, por lo que el público sentirá una genuina nostalgia.

En cuanto al argumento, más allá del foco de los protagonistas, es simple y efectivo. En determinado momento, los acontecimientos se aceleran y muchos temas quedan sin desarrollar, pero esto no distrae la atención ni provoca confusión al momento del visionado. 

Aunque las peleas son importantes e impactantes, la película prioriza a los personajes, las secuencias de acción están al servicio de la historia. 

Entre los puntos cuestionables en esta película se encuentran el ritmo disparejo por momentos y  algunas interpretaciones que podrían no lograr convencer al público, a pesar de la fidelidad con la que se representan los personajes.

Esta nueva adaptación demuestra que Street Fighter todavía tiene potencial para triunfar en el cine. La película logra entregar un material disfrutable, lleno de acción, comedia y momentos alucinantes, con una dirección muy bien llevada y medios audiovisuales más que interesantes. 

En pocas palabras, estamos ante una adaptación de videojuego más que digna, que supera cualquier material previo. Además, la franquicia cuenta con un universo de personajes, rivalidades y estilos de combate extensos, algo que seguro permitirá explorar en las próximas entregas, si logra alcanzar el éxito en taquilla.



 

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