Reseña | Teatro | La interrupción



Por Sabrina Alonso
Andrea Giase presenta la segunda temporada de su obra La Interrupción en Área 623, en la que se desempeña como dramaturga, directora e intérprete.

La obra se desarrolla en dos planos narrativos que conviven en escena: por un lado, una historia de amor interrumpido; por otro, el proceso creativo del montaje de una obra teatral. Lola, directora de teatro, ensaya una nueva pieza junto a dos actores, Julio y Fiorella. A medida que avanza el ensayo, los recuerdos de un amor del pasado —sobre el cual se basa la obra— comienzan a mezclarse con la ficción que están creando.

La narrativa fluye entre el presente del ensayo, la obra dentro de la obra y los recuerdos personales de Lola. Así, lo que no se dijo, lo que quedó oculto, lo que no fue pero pudo haber sido, se vuelve real a través de la escena. La ficción se convierte en un espacio para nombrar lo innombrado.

Giase construye una Lola encantadora y compleja, mientras que Rosario Ramos Isola y Lucho Alva se destacan por la solidez con la que se desdoblan entre los distintos niveles de actuación, encarnando tanto a los personajes de la obra como a los actores en proceso creativo.

A pesar de la carga emocional que atraviesan los recuerdos, la obra está salpicada de momentos cómicos que alivian y enriquecen la experiencia. El humor surge de las dinámicas del ensayo, los egos actorales, los olvidos de letra y las tensiones creativas que cualquier proceso teatral conlleva. Este registro más liviano no solo genera identificación y risa, sino que también humaniza a los personajes y hace que el relato fluya con naturalidad, sin caer en el dramatismo.

Uno de los temas que recorre la propuesta —y que resuena especialmente entre quienes crean— es la inevitable influencia de la vida personal en la obra artística. Esta reflexión aparece trabajada con sensibilidad pero sin solemnidad. La obra no solo trata sobre un amor interrumpido, sino también de las interrupciones en los procesos creativos. 

La puesta en escena acentúa la permeabilidad entre ficción y realidad. La iluminación establece tres códigos: la luz naturalista del ensayo, el diseño lumínico de la obra dentro de la obra, y una iluminación más íntima que acompaña los relatos del pasado. Esta diferenciación ayuda a orientar al espectador sin perder el entramado emocional que une todos los planos. El diseño sonoro funciona en la misma clave: alterna entre lo diegético de la obra y evocaciones sensoriales del recuerdo.

La Interrupción es una propuesta íntima, fresca y dinámica, que logra conmover sin dejar de divertir. Recomendada para quienes disfrutan del teatro poético y reflexivo, con sensibilidad hacia la memoria, el amor no resuelto y el detrás de escena de la creación teatral. Pero no es solo para artistas: cualquiera puede sentirse identificado con esos vínculos que quedaron interrumpidos, y asomarse con interés a ese pequeño universo que es el ensayo de una obra.

Continúa en cartelera en AREA623 los sábados de junio 21hs hasta el 28/06, no se la pierdan.


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