Reseña | Teatro | Poema Ordinario
La luna ilumina una verdad ignorada
La niebla es densa y el calor sofoca. Se avanza tanteando, dando manotazos al aire para evitar
chocarse contra algo y, en especial, contra alguien. Afuera la amenaza es permanente, pero cada
tanto la luna tiene la fuerza suficiente para colarse entre el vapor y echar luz sobre aquello que no
podemos (o no queremos) ver. Entonces se descubre que la amenaza, en realidad, está adentro…
¿estamos dispuestos a verla? Bienvenidos a Poema Ordinario.
Este drama, escrito por Juan Ignacio Fernández y dirigido por Maira Monteagudo, nos invita a
hacerle frente a las dinámicas familiares que tanto como necesarias, muchas veces también son
incendiarias. Un equilibrio frágil pero imprescindible que cae y se recompone con la misma facilidad
mientras uno ignora lo dañino, y así el ciclo se repite sin parar. Las palabras, tan livianas, se
transforman en dagas capaces de lastimar en lo más profundo, porque en la sutileza se esconde la
violencia.
En una casa cerca del río, una madre y su hija le alquilan una habitación a un ingeniero que se
encuentra en el pueblo por un trabajo estacional. Él, criado de manera acogedora y feliz, se
encontrará con una familia diezmada por el dolor permanente y las peleas, pero que lleva la
cotidianeidad con una aparente dicha, refugiándose en los pequeños placeres de la vida. La posterior
llegada del hijo mayor termina por sacudir a las mujeres, al huésped y a esta historia que todo el
tiempo se encuentra amenazada por “algo” que observa. Las decisiones que tomen pueden romper
con el ciclo de sufrimiento o hacerlo repetir como un loop infinito.
Gran dilema social deber permanecer cerca de personas que nos hacen mal por el solo hecho de
compartir la sangre. Si uno decide irse es un traidor, pero si decide quedarse es un ingenuo. ¿Y
entonces? Se debe hacer frente al dolor y tomar una decisión sin arrepentirse porque si no la rueda
seguirá girando y girando y girando… Nélida Prieto, Constanza Safe, Ignacio Quesada y Cristiano
Ratti les dan vida a estos personajes disfuncionales y encarnan con éxito relaciones que parecen
oníricas por el clima de la obra pero que son comunes para todos. Desde que uno entra en la sala ya
está sumergido en una espesa neblina que marca el tono de lo que se vivirá, una humedad
alimentada por un llanto que nos recibe antes de tomar asiento. La obra arranca antes de arrancar, y
nos mantiene todo el tiempo en ese estado con un buen trabajo de iluminación, música y
escenografía. Mención especial para Nélida, quien interpreta a Federica: al menos una vez en la vida
todos hemos tenido una conversación incómoda con Federica, todos nos hemos cansado de
Federica, todos quisimos escuchar lo que tiene Federica para decir.
Poema Ordinario cerró su temporada en CABA pero se muda a Mar Del Plata para continuar sus
funciones durante el verano, así que estén atentos al anuncio de sus fechas. Después de un día de
playa en el que el sol alumbra con claridad todo bajo él, no hay mejor plan que entrar a una sala
donde la luna iluminará tenuemente las verdades ocultas entre la niebla… siempre y cuando los
espectadores estén dispuestos a verlas.

Me encanto la obra, maravilla de actores y lo que transmiten es único!!
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